"Dejándolo todo le
siguieron"
Nunca fui monaguillo ni tampoco
recibí en mi niñez una catequesis constante debido a que mis padres se
casaron en la iglesia protestante aunque mi madre siempre mantuvo su corazón
en el catolicismo. Este amor de mi madre la llevo a la iglesia por un tiempo
con mis tres hermanos y este servidor, tiempo suficiente para que mis hermanos
se integraran como monaguillos, pero en mí se pensaba que por la condición
física de dislocación en ambas caderas y mi bajo promedio escolar no podía
ejercer de monaguillo. Mi madre al intentar integrarse a grupos pastorales
se sentía limitada y rechazada al no tener el sacramento del matrimonio más aún que mi
padre no compartía el catolicismo, situación que la llevó a dejar de asistir
a la Iglesia.
La inestabilidad en la
formación cristiana visitando denominaciones protestantes por la influencia
de mis familiares terminó por alejar a mis hermanos del servicio en el Altar
y yo continuaba asistiendo solo a la celebración cada domingo, años después llegué a matricularme en
La Pontificia Universidad Católica
de Arecibo,
Puerto Rico completando un Grado Asociado en Administración de Empresas.
Allí pude adquirir el sacramento de la Confirmación que me llevó a sentir el
llamado, pero el sacerdocio no era una vocación de agrado para mi padre, de
tal modo que no tuve la fuerza y desconocía de la dirección espiritual que
me pudiera encaminar, lo cual terminé por desistir por algún tiempo.
En el 1991 comencé estudios de
bachillerato en Sistemas de Información Computarizado de la Universidad del
Sagrado Corazón en Santurce y en el 1992 comencé a trabajar en contabilidad
para almacenes de zapatos, luego trabajé en Programación y Tecnología. En el 1994
trabajé con el
Gobierno Federal en el área de presupuesto, allí entré a formar parte del
Departamento del Trabajo en Hato Rey como oficial de Presupuesto en
programas de Seguro por Desempleo y Servicios de Empleo bajo fondos
federales, tarea que me llevó en el 1998 a dirigir Presupuesto y Sistema del
Programa de Educación y Trabajo para Estudiantes. Responsable en el manejo
de Presupuesto de 27.7 millones a base del Federal Register. Esta
responsabilidad me permitió viajar a varios estados de la nación americana para el
adiestramiento en fiscalización y administración de requerimientos y normas
de estos Fondos en Puerto Rico. En este momento tenía mucho que pensar.
Tenía una buena vida, especialmente en los viajes estaba tan cerca de
lugares turísticos y de hoteles de vacaciones, que tenía muchas cosas que
hacer en los días libres.
En el 2001 trabajé con la
compañía “Wells Fargo” y ese mismo año me independizo dando servicio a
instituciones en sistema de información computarizado por lo que mis
clientes fueron el Recinto de Ciencias Médicas contratado para desarrollo de
sistema de base de datos en la Investigación de nicotina en la orina entre
niños de 2 a 13 años, fue esta una causa de viajar para la presentación de
dicho sistema en la ciudad de Washington, luego fui contratado por la Asociación de Terapia del Habla
para el servicios en convenciones y contratado por oficinas privadas para el
desarrollo de páginas de internet.
Mientras trabajaba mi negocio
empecé a adentrarme en la Iglesia y solo decía a Dios que le dedicaba el
tiempo libre, este tiempo libre me fue adentrando en el amor de Dios al
punto de conocerlo personalmente en la eucaristía. Viviendo desde allí,
dediqué el tiempo a la pastoral juvenil, y otros grupos pastorales,
participando, dando mi tiempo a los demás, llevando a cabo retiro,
predicaciones y actividades comunitarias parroquiales. Entregando mi tiempo
Dios se puso contento y me llamó, y fue el momento en que no era el tiempo
libre sino casi tiempo completo y el llamado me acosaba ante la presencia de
Jesús y fue cuando una mañana dije: ¡que me pasa, ya no quiero lujos
materiales si no lujos espirituales!, sin darme cuenta y sutilmente Dios me
desinstalo de mis lugares interiores para instalarme en su corazón. Así como
Jesús dio su vida para todos, me llamo a entregar mi vida. “El Llamado”.
El amor presente Jesús
Eucaristía me atraía poco a poco y según mi manera de ver, existía dos
obstáculos mayores para la vocación: Estaba Dios pidiéndome vivir una vida
de celibato y que también renunciara a mi carrera. Como todo joven y mas
todavía, como adulto tuve mi novia, y decidido al matrimonio, pero con la
gracia del Señor, sabia que podía cumplir si era llamado al celibato, pero
renunciar a mis proyectos era un asunto totalmente diferente.
Resolver ambos
asuntos significaba investigar todas las posibilidades. Solicito entrar al
propedéutico Seminario Jesús Maestro de la Diócesis de Arecibo y quede
sorprendido cuando me aceptaron. Antes de dar el paso hacia la Fe, al entrar
al seminario, tuve que enfrentar el miedo, las dudas y una ola de
inseguridad sobre el camino que el Señor me iba mostrando. A lo largo de
este tiempo me he dado cuenta que la base en esta formación sacerdotal es un
llamado personal a la santidad “he sido llamado ha ser imagen de Cristo” Lo
que todos necesitamos es darnos cuenta que la felicidad genuina y la
realización son únicamente posibles a través de la unión con Dios.
Hoy me encuentro en el
seminario Regina Cleri de la Diócesis de Ponce
cursando la Maestría en Teología
y apoyado por quienes
impulsaron mi vocación: Padre Ángel Manuel Santo y luego
la Llegada que motivo el paso a remar mar adentro: Padre Omar Bedoya Gaviria
de Colombia, hoy mi Director Espiritual. Ellos como modelo de Santidad
“Dejándolo todo le siguieron.”
Sin embargo el punto de partida
y la semilla espiritual que eventualmente Dios hizo crecer y florecer en mi vida fue el amor de
mi madre, Flor María Torres, su amor a la Santa Iglesia que en el 1999
recibió el Sacramento del Matrimonio junto a mi padre Edwin Pérez.
LA FAMILIA, FUENTE DE VOCACIONES.