El Señor
llama cuando quiere
Mi nombre es Edwin Enrique
Lugo Santana. Tengo 19 años de edad. Soy de la Parroquia Nuestra Señora de
la Merced del pueblo de Florida, Puerto Rico. Soy el mayor de cuatro
hermanos y único varón. Todo comenzó varios meses antes de cumplir los
catorce años de edad, cuando sentí una pequeña inquietud dentro de mí. Al
pasar los días y las semanas, esa inquietud fue creciendo, pero no sabía que
era. Para ese tiempo estaba recién llegando a la Parroquia Nuestra Señora de
la Merced del pueblo de Florida. Allí comencé las clases para recibir el
sacramento de la confirmación, al mismo tiempo comencé a asistir al grupo de
jóvenes de la parroquia que estaba recién comenzando; ya que siempre me a
gustado trabajar en algún grupo parroquial. En una de las reuniones del
grupo, la asesora me preguntó si quería asistir a un taller vocacional para
jóvenes en el seminario diocesano Jesús Maestro de la diócesis de Arecibo,
al que respondí que si.
Después me preguntaba; ¿Qué
es un seminario? y ¿Qué es vocación?, no sabía absolutamente nada. Llegó el
día del taller y fui, allí supe que se trataba sobre el sacerdocio; al
finalizar el taller el rector del seminario me preguntó si estaba interesado
en iniciar un proceso de discernimiento vocacional al que dije que estaba
interesado. Comencé el discernimiento vocacional a los catorce años de edad.
Nadie sabía que estaba en un proceso vocacional solamente lo sabía mi madre
y la asesora del grupo de jóvenes.
Durante el proceso de
discernimiento, esa inquietud que yo sentía fue desapareciendo poco a poco y
descubrí que el Señor me estaba llamando a la vocación del sacerdocio. En
ese momento comencé como una especie de pelea con Dios, porque ya tenía mi
futuro planificado. Yo tenía pensado terminar la escuela superior donde
estudié mecánica de auto y luego viajar a los Estados Unidos para seguir mis
estudios en mecánica de auto o estudiar mecánica de avión. Luego de terminar
mis estudios me quedaría a vivir en Estados Unidos, casarme y tener una
familia. Estuve un tiempo pensándolo y tomé la decisión de dejar todos mis
planes y seguir los planes que el Señor tiene para mí. Al fin llegó el gran
día en que entré al Seminario Jesús Maestro de la diócesis de Arecibo, el
día 10 de agosto de 2006, con 18 años de edad. Recientemente he comenzado en
el Seminario Mayor Regina Cleri del pueblo de Ponce. Hoy puedo decir con
gran alegría en mi corazón que no me arrepiento de haber dejado mis planes
para seguir los planes de Jesús. Por último quiero decirle a toda persona
que lea este testimonio que vale la pena dejarlo todo para seguir a Jesús
que nos ama tanto. “No tengáis miedo” (Juan Pablo II). “Dios no quita
nada, lo da todo” (Benedicto XVI).
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